¿Qué haces con tu tiempo?

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Te identificas diciendo o pensando cosas como “no tengo tiempo” “es que no pude porque me faltó tiempo” ” no voy a poder porque estoy demasiado ocupad@?

Si es afirmativo, ya has dado el primer paso, tomar consciencia. No te sientas mal, todos en mayor o menos medida lo hacemos. El próximo paso es ponerle nombre y entender porqué lo haces y cómo puedes cambiarlo.

Nos encontramos ante una práctica muy común en el ser humano, procastinar, o lo que es lo mismo, dejar para más adelante con la excusa de la falta de tiempo.

Es cierto que el entorno y la velocidad a la que se dan actualmente los cambios en la sociedad influye en esa sensación de carecer de tiempo. Nos hemos habituado al multitasking, empezando muchas cosas al mismo tiempo sin terminar ninguna. Esa sensación de tener varias cosas pendientes puede generar frustración y/o ansiedad.

Atención! No te confundas con el diagnóstico cómo me ocurrió a mi. No se trata de la cantidad de cosas que quieres o debes hacer, sino de la prioridad que les das.

Elegí escribir sobre este tema porque justo me di cuenta que me seguía ocurriendo lo mismo ahora que no tengo un horario fijo que antes cuando trabajaba en una oficina y lo tenia. Las excusas siguen siendo las mismas porque ocupo el tiempo con otras actividades y la sensación de tener la agenda llena persiste.

Mi propósito al iniciar el proyecto del blog fue generar contenido semanalmente, lo que supone escribir y publicar un post. La semana pasada fue la primera vez que no lo hice y llevo unos días cuestionándome el porqué hasta que he entendido que simplemente he priorizado otros asuntos como la formación, temas personales y reuniones estratégicas. No obstante, no me conformo con esa justificación. Podía haber elegido renunciar a ciertas reuniones o actividades de ocio, incluso aprovechar los interminables desplazamientos en autobús. Pero el vecino del ático y el pájaro carpintero no me lo habían puesto fácil. Me refiero al diálogo interno conmigo misma, a esas voces que resuenan y se repiten en mi cabeza desde una postura crítica. Lo bueno es que habitan en mi por lo que puedo decidir sentarles a dialogar en una esquina apartada o pactar unas vacaciones para así enfocarme en lo importante.

Ponerle un nombre a los pensamientos rumiantes te ayudará a tomar distancia. No se trata de pelear con ellos, porque son inquilinos y capaces de hacer mucho ruido, sino de tenerles a nuestro favor.

A mi me ayuda imaginarlos sentados, hablándome a mi, escuchándoles durante unos minutos y luego llegando a un acuerdo para que me den un descanso. Si le añades un toque de humor verás que hasta te divierte!

Existen otras técnicas simples de PNL (Programación Neurolingüística) potentes que te pueden útiles y que son fáciles de aplicar con la práctica. Cuando te venga un pensamiento del tipo “no puedo” o ” no llego” prueba a crear una imagen que represente esa situación y hacerla pequeña, ponerle un sonido (como la típica melodía de circo). Puedes ir probando hasta encontrar la que te funcione. Un consejo: deja volar tu imaginación!

Una herramienta que estoy segura que te va a ayudar a clarificar y priorizar objetivos/tareas, es la matriz del tiempo de Steven Covey.

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El primer cuadrante tiene trampa, ya que parece ser el que requiere de más atención y solemos pensar que no quita poco tiempo pero luego nos damos cuenta que nos hemos pasado el día apagando fuegos y que estamos sin energía. Esta es la señal de que nos hemos movido en el cuadrante I.

Cuando estamos en el cuadrante III solemos resolver asuntos que  nos han impuesto, que no estaban en nuestra previsión de agenda pero de repente pasan a ocupar el primer lugar. En este caso, a demás de la sensación de falta de energía sentimos malestar por la incongruencia que nos supone hacer algo que no es importante para nosotros.

En el cuadrante IV acabamos a veces por despiste, inercia, o por necesidad de desconectar de los cuadrantes I y III. Estas actividades aportan muy poco, excepto las de ocio o aquellas que nos oxigenan.

El cuadrante ideal es el II, el de las cosas importantes y no urgentes. Las que no dan resultado inmediato pero en las que merece la pena invertir tiempo. Cuando estamos en este cuadrante, estamos priorizando según nuestros propósitos vinculados a la misión y la visión personales. Es el único que ofrece posibilidad de crecimiento y nos empodera.

Ahora, con esta consciencia, información y voluntad de mejora, puedes dejar las excusas de lado y organizarte en función de tus prioridades para ser dueñ@ de tu tiempo y dejar de sentir que te lo roban o lo desperdiciaste.

“Escoger el propio tiempo es ganar tiempo.”

¡Mucho ánimo, eres capaz!

 

 

 

 

 

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Establecer acuerdos para mejorar las relaciones

 

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Con el Coaching aprendí la importancia de cocrear un acuerdo con el cliente para establecer desde el minuto 1 cómo queremos relacionarnos dentro y fuera de la sesión, qué cosas aporta cada un@, qué es o no apropiado en la relación…

Y con la práctica me he dado cuenta de que establecer acuerdos en los inicios de una relación evita malentendidos y conflictos a la vez que genera confianza, seguridad y flexibilidad, porqué siempre está vivo, abierto a nuevas aportaciones y/o modificaciones.

¿Y si lo aplicamos al entorno laboral?

Me detuve a pensar en cómo habrían sido mis relaciones laborales si hubiésemos establecido un acuerdo en lugar de un simple contrato. Cuando iniciamos una relación contractual con una empresa concretamos aspectos económicos, logísticos y operativos, pero no nos detenemos en lo más relevante y complejo, la relación.

Luego, si nos fijamos en la mayoría de problemáticas que tienen las organizaciones son de carácter relacional: no me entiendo con mi superior, con un compañero, cliente o equipo… Me imagino la de problemas y dinero que podrían ahorrarse las empresas que apostasen por crear un acuerdo en el que sentar las bases. Es algo que podría iniciarse desde la fase de selección durante las entrevistas, preguntándole al candidato qué espera del proceso y de la compañía, qué necesita para sentirse cómodo, que vía de comunicación prefiere y a la vez comunicarle lo que podemos aportarle de manera honesta, si vamos a darle feedback de la entrevista, si vamos a ser flexibles con los timmings, si estaremos disponibles…

Una de las cosas que valora un candidato antes de aceptar una oferta de trabajo es si la empresa es coherente con lo que dice que hace y en cómo lo hace. Conocer la cultura organizacional lleva tiempo pero con un primer contacto ya podemos hacer un test si los valores se desprenden desde que se entra por la puerta. Si no, son simples palabras bonitas pero poco honestas.

¿Y en el entorno educativo?

El acuerdo no solo puede aplicarse y resultar útil en el entorno laboral, también en el ámbito educativo. Imaginemos un primer día de clase con un profesor y compañeros nuevos. Qué tal si en lugar de poner normas el profesor preguntase abiertamente a los alumnos qué necesitan y qué quieren aportar? Les estaría invitando a ser partícipes y sentirse integrados, protagonistas. Este tema da para otro post para hablar de una nueva figura el docente-coach, que investigamos junto a mis compañeras Jorgelina Parodi y Anna Mir en la tesis del máster, así que no me voy a extender más por ahora. Espero dejaros con la intriga 🙂

¿Y en el personal?

Si llevamos el acuerdo al terreno de las relaciones personales con pareja, amigos o familia vemos que también aplica. Cuando iniciamos una relación sentimental con una persona habitualmente somos poco claros sobre nuestras expectativas e intenciones y nos frustramos más adelante y culpamos al otro o a nosotros mismos. ¿Te ha ocurrido que te enganches al misterio del inicio idealizando a quién estás conociendo y luego lleguen las sorpresas y los disgustos? Bien, el acuerdo te da otra opción.

Veamos en más detalle como podemos establecer el acuerdo , considerando las oportunidades y las reticencias para ver que tan factible es:

  • Un acuerdo es cosa de dos (mínimo). Puede ser un acuerdo de equipo.
  • Pedir permiso a la otra persona es importante para que lo perciba como una invitación y no una obligación.
  • Está vivo, se crea conjuntamente y se va alimentando a medida que avanza y cambia la relación.
  • Se construye desde la sinceridad empleando una comunicación directa y asertiva.
  • El acuerdo es el resultado de una parte del ser de cada uno de los integrantes.
  • Se debe honrar y respetar.

Las personas no estamos acostumbradas a pararnos a hacer este ejercicio, dejamos que las cosas sucedan, reflexionamos mucho en silencio o improvisamos. Por lo que es probable que cuando realices la propuesta la otra persona se extrañe, incluso se cierre y lo critique, pues rompe sus esquemas. Es necesaria una apertura para apartar los juicios y apostar por lo que vamos a construir.

Sigue estos 3 pasos

Lo primero, es que tú estés convencid@ para que puedas transmitir tu deseo y necesidad sin sentirte insegur@ o con miedo al rechazo.

Lo segundo, tener en cuenta el contexto/entorno. Si estamos en un entorno más informal el acuerdo puede ser un simple diálogo, una conversación distendida. Si estamos en un entorno formal, puede realizarse por escrito, como un anexo del contrato.

Lo tercero, comunicarte con tu interlocutor con claridad y firmeza, para hacerle entender porque es importante para ti establecer un acuerdo.

Puedo sentir lo que pasa en algunas de vuestras mentes: “¡pero me va a tomar por loc@!”, “va a parecer raro”, “no va a funcionar”, “haré el ridículo”,”no sé como empezar”.

El antídoto para todos esos juicios es sencillo, confianza en uno mismo y respeto por tus necesidades.

Si piensas en lo que puedes ganar y lo que te puedes ahorrar seguro que te compensa. Además, ¿qué es lo peor que puede ocurrir?

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Cuida de tus relaciones con la CNV

A menudo nos sucede que cuando nos expresamos no lo hacemos con el tono, la forma o el mensaje adecuados. Entonces no llegamos a transmitir lo que queremos y es habitual que dé lugar a malentendidos, roces y un desgaste de las relaciones a largo plazo.

Se habla mucho de la asertividad como remedio para una adecuada comunicación ya que resulta muy efectiva, pero como veremos más adelante, no suficiente. Os comparto la que me parece la mejor definición del término.

«Asertividad es expresar lo que siento y quiero, a la persona indicada, en el momento y lugar oportuno, con las palabras precisas y el tono adecuado, respetando mis derechos y los derechos de los demás, asumiendo mi responsabilidad  (las consecuencias) y sin sentimiento de culpa»

Probablemente hayas oído hablar menos sobre la CNV (comunicación no violenta). Esta, implica entender todo el proceso comunicativo y los elementos subyacentes.

Marshall Rosenberg es quién acuñó este término a inicios de los años sesenta con el deseo de aportar más compasión y comprensión a las relaciones humanas.

Se trata de un modelo de asertividad y de empatía que permite expresarnos desde lo que observamos, sentimos, necesitamos y queremos pedir (Asertividad) y, por otro lado, estando con los demás “entendiendo” lo que observan, sienten, piensan y nos piden (Empatía).

Este modelo parte de la base que no todos los problemas del mundo se pueden resolver, sin embargo, podemos trabajar para no “romper puentes”.

El objetivo de este post es llevar la CNV a situaciones cotidianas con ejemplos para que puedas aplicarlo en tu vida, mejorando la calidad y asegurando la perdurabilidad de tus relaciones.

Veamos el proceso de la CNV yendo de lo más evidente, los hechos, a lo menos visible, las necesidades;

  1. Las acciones concretas que observamos que afectan nuestro bienestar (HECHOS)
  2. Cómo nos sentimos en relación a lo que observamos (SENTIMIENTOS)
  3. Las necesidades, valores, deseos, etc. que crean nuestros sentimientos (NECESIDADES)
  4. Las acciones concretas que requerimos para enriquecer nuestras vidas (PETICIÓN)

En primer lugar, observamos lo que otros dicen o hacen. El truco está en ser capaz de articular esta observación sin introducir ningún juicio o evaluación.
A continuación, indicamos cómo nos sentimos cuando observamos esta acción: ¿estamos heridos, asustados, felices, irritados? En tercer lugar, decimos que necesidades están conectadas a los sentimientos que hemos identificado y en cuarto y último lugar realizamos una petición muy concreta. Este cuarto componente enfoca lo que deseamos que la otra persona haga para enriquecer nuestras vidas.

En este video resumen puedes ver gráficamente todo el proceso.

Antes de realizar la petición debemos entender que los sentimientos se despiertan porque hay necesidades no cubiertas y debemos identificarlas bien. Las necesidades, igual que los sentimientos, podemos agruparlos en bloques como vemos en la siguiente imagen:

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Pongamos un ejemplo sencillo que nos ha ocurrido a todos alguna vez y veamos cómo aplicar la dinámica de la Comunicación no Violenta.

Situación: Alguien a quién estamos esperando llega tarde.

Prueba a aplicar los pasos del proceso tal y como se indica en la tabla.

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Para finalizar te voy a hablar con un ejemplo personal reciente de como aplico en mi día a día la CNV y los beneficios que me aporta.

Participé en un proceso de selección para una vacante en el área de recursos humanos de una empresa. Los hechos fueron que durante la entrevista, la mánager me transmitió la importancia del trato al candidato y de darle feedback del proceso porque eso tenía un impacto relevante en el employer branding de la compañía. No podía estar más de acuerdo (soy consciente que aquí estoy metiendo una evaluación).

Sigamos con los hechos…Quedamos que me comunicaría durante la próxima semana si avanzaba en el proceso y yo esperé el tiempo que consideré oportuno, una semana, para comunicarme de nuevo con ella y consultarle sobre la evolución del proceso. No obtuve respuesta así que lo dejé pasar con un ligero sentimiento de enojo, malestar e incomprensión ya que no entendía porqué no se estaba aplicando el principio de feedback que comentamos en la entrevista con los candidatos, que en ese caso era yo misma.

Analizando en profundidad detecté que debajo de ese sentimiento había una necesidad no cubierta de reciprocidad, necesitaba recibir y dar feedback. Así pues me dispuse a escribirle de nuevo empleando la CNV. Le expliqué la situación, los hechos que había observado y cómo me hacían sentir, expresé mi necesidad y formulé una petición por supuesto teniendo en cuenta también el esquema del otro, los hechos concretos que creo que ve, siente y necesita.

Esto me ayudó a deshacerme del “conflicto” y expresar lo que quería sin dar lugar a un enfrentamiento o situación incómoda.

Te recomiendo visitar este enlace para más información Asociación de comunicación no violenta

También puedes ver este maravillosos vídeo de Rosenberg. Solo escucharle es como un antídoto. Es largo así que tómate tu tiempo porque merecen la pena!

Sugiero que practiques la CNV contigo mism@,  cuando cometas errores, puedes usar el proceso de duelo y perdón hacia ti mismos que la CNV propone, para que te indique hacia dónde puedes crecer en lugar de quedarte atrapados en una serie de juicios moralistas.

¡Entrenemos la atención en los lugares que tienen el potencial para producir los resultados que buscamos!

 

 

 

 

El mapa de empatía, la herramienta de las empresas de éxito

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En el post anterior sobre inteligencia emocional mencionamos la empatía como una de las habilidades interpersonales esenciales. Vamos a profundizar un poco más en ella en este caso con un enfoque estratégico de negocio.

Existen millones de estrategias de marketing en el mercado con el objetivo de atraer al cliente, fidelizarlo y lograr su recomendación a otros que sigan el mismo ciclo, pero como saber cuál de ellas te llevará al éxito?

Todas las teorías parten de la base de que el cliente es quién toma la decisión de adquirir un producto o servicio, pero sabes por qué lo hace?

Si te quedas en la base puedes atribuir su decisión al éxito de la última campaña publicitaria, al formato novedoso y atractivo del producto, a un buen posicionamiento en el lineal… pero existe un proceso interno en la mente del cliente mucho más íntimo al qué solo se logra llegar por completo empatizando.

La empresa Xplane lanzó el Mapa de Empatía, una herramienta de Design Thinking. El objetivo es personalizar al cliente, más allá de segmentar por edad, estado civil o clase social. Cuanto más personalizado más fácil te será empatizar.

Una vez tengas en mente a tu cliente objetivo, ponle un nombre, imagínalo con el mayor detalle posible para ponerte en su lugar y responde a las cuestiones que se plantean en la siguiente imagen del mapa de empatía:

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  1. ¿Qué piensa y qué siente?  

    Se trata de descubrir qué le importa realmente al cliente, independientemente de su entorno. Tiene que ver con sus valores.

    Estas preguntas pueden ayudarte a definir este aspecto:

    ¿Que pasa por su mente? ¿Qué es lo que le mueve? ¿Qué es lo que le importa de verdad? ¿Que le quita el sueño? ¿Cuáles son sus sueños? ¿Qué le conmueve?

  2. ¿Qué ve? 

    Se refiere al entorno social en el que se mueve, no a aquello obvio que es visible.

    Por ejemplo, ¿Quién le rodea? ¿Quienes son sus amigos? ¿A qué tipo de ofertas está expuest@? ¿Con qué problemas se enfrenta?

  3. ¿Qué dice y hace? 

    Se pretende conocer al cliente en si mismo, sin estímulos exteriores, únicamente teniendo en cuenta su forma de comportarse y actuar.

    ¿Cómo se comporta habitualmente en público? Qué dice que le importa? ¿Con quién habla y de qué? ¿Existen diferencias entre lo que dice y lo que piensa? ¿Hay contradicciones en su manera de actuar?

  4. ¿Qué oye?  

    Al igual que respondiendo a qué ve, se valora el entorno que le rodea, los inputs que recibe. Es importante definir qué dicen sus amigos, familia y personas influyentes para tu cliente.

    ¿Qué es lo que escucha en su entorno profesional? ¿Cómo le afecta? ¿Quienes le influyen?¿Cómo le influyen?

    Además de estas cuatro cuestiones hay otros dos factores a tener en cuenta en el mapa:

  5. ¿Qué esfuerzos hace?   

    Es decir, ¿que barreras debe superar el cliente? ¿Cuáles son sus miedos, frustraciones y obstáculos? ¿Qué riesgos tiene que asumir?

    Y para finalizar….

                                                                                                           

  6. Qué resultados obtiene?                                                                                                  

 Para medir los deseos y las necesidades con los que se encuentra. A qué aspira, qué metas tiene y que logros pretende conseguir.

¿Qué desea o necesita conseguir en realidad? ¿Qué baremos utiliza para medir el éxito? ¿Cuál es su definición de éxito? ¿Cómo intenta alcanzarlo?

Ahora ya puedes ir más allá de las características abstractas basadas en hipótesis y suposiciones pudiendo aportar una propuesta de valor.

Existe una versión más actualizada desde julio de 2017 que incluye algunos nuevos conceptos como la meta e inicia por quién y qué necesita saber.  Otro cambio es que posiciona qué piensa y siente en el centro junto con los esfuerzos y los resultados.

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Mi humilde opinión es que esta última versión pierde simplicidad y por lo tanto potencia.

Añadir el quién considero que es un punto a favor aunque peligroso porque acabará representando un arquetipo de cliente poco aterrizado, concreto y alcanzable a corto plazo.

Otra observación es el punto de qué necesita hacer el cliente. Si tratamos de responder a este apartado antes que al resto puede llevarnos a la anticipación creando un producto o servició que nadie querrá obtener.

¡Enchúfate a la empatía!

 

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Un cóctel de emociones

¿Te ha ocurrido alguna vez que te duela alguna parte del cuerpo sin motivo aparente? Tal vez molestias en el estómago, pinchazos en el pecho, hormigueo en las piernas, tensión en los brazos…Es evidente que son síntomas físicos, pero sabemos qué los origina?

Como ya habrás leído y oído muchas otras veces, los seres humanos somos racionales y emocionales.  En palabras de Daniel Goleman, todos nosotros tenemos dos mentes, una mente que piensa y otra mente que siente, y estas dos formas fundamentales de conocimiento interactúan para construir nuestra vida mental.

Como seres vivos emocionales somos capaces de experimentar emociones. Las básicas son cinco; la alegría, la tristeza, el miedo, la sorpresa y el asco. Por supuesto que existen multitud de sensaciones a las que hemos puesto nombre e incluso hemos definido con emojis. Está a la orden del día, de moda, publicar en las redes cómo un@ se siente cuando toma un café, cuándo sale del trabajo, un lunes por la mañana…sin embargo más allá de eso somos más bien emocionalmente incultos. Y es que nos han educado para ser racionales. Nos han enseñado que lo que importa es la inteligencia, el coeficiente intelectual y las competencias. Resulta que en pleno S.XXI se le empieza a dar importancia a las emociones, más bien a la gestión de estas como habilidad, por ejemplo, el auto control o la auto regulación, pero nadie nos ha enseñado como adquirirlas ni desarrollarlas. Por lo que nos encontramos con líderes al mando de un equipo a quienes les exigen ser empáticos y no saben ni qué significa.

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Parece algo reciente que no hemos tenido tiempo de asimilar e integrar, sin embargo, ya en 1920 Edward Thorndike habló de la inteligencia social, a la que más adelante otros autores como Howard Gardner y Daniel Goleman llamaron inteligencias múltiples e inteligencia emocional.

La IE consta de dos bases, la intrapersonal y la interpersonal.

La intrapersonal es la que utilizamos para comprendernos, motivarnos y conocernos. La constituyen las habilidades de auto consciencia, auto regulación y auto motivación.

La interpersonal es la utilizamos para sentir, comprender y gestionar las relaciones con los demás. Se trata de la empatía y de las habilidades sociales como la comunicación, la influencia, la colaboración y el liderazgo.

Siempre hay que empezar por uno mismo, por lo tanto, es imprescindible para dominar la interpersonal, antes trabajar la intrapersonal. Antes de liderar, auto liderarse, antes de motivar, auto motivarse…

Para tener una mayor consciencia y manejo de las emociones es fundamental entender cuál es el proceso que las genera: Existe un estímulo que produce una sensación, que dispara un pensamiento y da lugar a la emoción (hasta ahí ocurre de manera automática, es un proceso prácticamente inconsciente), después de la emoción viene la acción y finalmente el resultado.

Voy a ejemplificar el proceso con un suceso cotidiano. Vas en el autobús por la mañana de camino al trabajo y la persona que está a tu lado mantiene una conversación en un tono alto y agresivo, te sientes irritado e incomodo, piensas “porque no deja de chillar, no se da cuenta que molesta?” Probablemente la emoción que se dispare sea el enfado y la acción ya depende de si decides ponerte los auriculares, bajar del autobús, ignorarle o decirle a esa persona lo que piensas. El resultado dependerá lógicamente de la acción que tomes.

Así que solo podemos decidir sobre la acción que queremos tomar pero no sobre lo que queremos sentir. No obstante, aunque no tengamos el control sobre ello, resulta útil tomar consciencia de cada una de las fases, descubrir que emociones experimentamos más a menudo, si las sensaciones y los pensamientos son similares o no y que acciones solemos tomar. Te sorprenderá darte cuenta de que la mayoría de veces los procesos son casi idénticos, solo cambia el estímulo. Y es que al no prestarle atención, se automatiza y generamos un habito.

Para tener un registro de lo que vivimos día a día y de como nos afecta e influye, te puede resultar de ayuda elaborar un diario emocional, cuanto más detallado mejor, dónde anotes la fecha, hora y todas las fases que hemos mencionado antes. Al final de día cuando lo revises serás más consciente y tendrás el poder de cambiar aquello que no te gusta.

Otra herramienta para aquellas persones más que somatizan es el somatograma. Se trata de dibujar tu silueta y ubicar en tu cuerpo aquellas sensaciones que te provoca cada emoción. Por ejemplo, señalar el ombligo porque cuando tengo miedo siento presión, o la garganta porque siento un nudo. De este modo te será más sencillo asociar un síntoma con una emoción y disminuirá el nivel de alerta.

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Recuerda que no se trata de impedirlo o minimizarlo, sino de tomar consciencia y usar ese auto conocimento a tu favor, para facilitar en lugar de bloquear y para relajarte en lugar de sufrir.

Espero que las herramientas os sean útiles. Si necesitáis ejemplos podéis solicitarlos por correo sin compromiso.

 

 

 

Me han despedido. ¿Y ahora qué?

Es oír la palabra despido y saltan las alarmas entre todos los profesionales con empleo.  Se cierra una puerta, la única con la que contabas…¿Te suena?

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También ocurre en la sociedad en general ya que existe un juicio muy profundo sobre las personas que han sido despedidas. Los que les rodean, se preguntan; ¿Qué habrá hecho mal? ¿Se lo merecerá? ¿Cómo va a encontrar otro trabajo? ¿Qué va a decir en la entrevista?… y así un sinfín de preguntas y juicios que sitúan a la persona como un@ pobre desgraciad@, en la piel del cuál no queremos estar, o como una víctima, “pobrecit@, ahora le costará llegar a fin de mes, debe estar hech@ polvo…

Quiero contaros que el despido no es más que una circunstancia que conlleva un fin de una etapa y el inicio de una nueva, como cuándo te enamoras por primera vez y te deja, recuerdas? El como pases esa nueva etapa está en tus manos, victimizarte, avergonzarte o verlo como una oportunidad de conocerte a ti mism@, descubrirte, aprovechar el tiempo tan valioso que ahora tienes a tu servicio en lugar de al de una empresa “X”.

Tal vez sea el momento para arrancar ese proyecto que siempre has tenido en mente, para viajar y conocer nuevas culturas y personas con maneras de vivir diferentes, de formarte en aquello que realmente te interesa o de reciclarte. De nuevo la decisión recae en tus manos. Lo cuál es muy positivo porque aunque conlleva responsabilidad, aporta poder y satisfacción por el simple hecho de ejercerlo sobre nuestras vidas.

Lo que ocurre es que a menudo venimos de un mundo rutinario, con normas establecidas, con horarios, poca flexibilidad y escaso tiempo para hacernos preguntas. Esa sensación de tiempo robado. Luego, cuando somos dueños de tomar decisiones sobre ello puede asustarnos, bloquearnos e incluso hundirnos, y ahí está la fuerza de la actitud. “Todo depende del color del cristal con el que se mira”, decía Ramón de Campoamor en una de sus versos.

¿Si las gafas de antes no te sirven ahora, para qué seguir llevándolas?

Recuerda que lo importante es darse la oportunidad. Tantas oportunidades como necesites. Tal vez las empresas no estén dispuestas a ello porque consideran que pierden en lugar de ganar, pero tu puedes puedes darte todas las oportunidades que necesites, permitirte el error, felicitarte por él y por el aprendizaje que te trae y con ello decirle al mundo que las reglas del juego han cambiado, que ya no tienes miedo, que ya no te vale cualquier cosa, que en lo que a ti te incumbe tienes la última palabra y que nunca más te sentirás culpable por no encajar en una cultura organizacional, o por no llegar a los objetivos, o por no soportar a ese jefe al que solo le preocuparon tus resultados.

Aprovecha este momento para definir tu misión y tu visión y revisa tu escala de valores. Canaliza esa energía en productividad.

Espero haber invitado a la reflexión a empleados y desempleados, a empresarios y emprendedores y sobretodo a aquellas personas que en este momento sientan que después de un despido no hay salida.

Si quieres tratar este u otros temas de manera personalizada ponte en contacto conmigo sin compromiso. ¡Escríbeme y cuéntame qué te duele! Sigue el reto en instagram @coach.livebetter

¡Elige mejorar tu vida con el coaching!

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¿Y tú que roles juegas?

Todos y cada uno de nosotros desempeñamos consciente o inconscientemente más de un rol en nuestro día a día.

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Los roles están relacionados con la misión y la visión ya que nos ayudan a llevarlo a la práctica.  Estos se deben definir y calendarizar.

A medida que los vayas descubriendo te darás cuenta que hay roles más naturales, conscientes, inconscientes, impuestos…

Es importante que recuerdes que el rol no es algo estático sino que puede ser algo temporal, como cuando te pones unas botas de agua porque llueve para salir a la calle o unas zapatillas de baño para ir la playa.

Los roles de cada persona son únicos y singulares, responden a la realidad de cada un@. Sin embargo, hay algunos que son comunes a tod@s; el rol personal y el rol familiar.

El rol personal se compone de las siguientes dimensiones:

  • Física
  • Emocional
  • Intelectual
  • Espiritual

El rol familiar depende de la situación de cada uno:

  • Espos@
  • Madre/Padre
  • Hij@
  • Herman@

Y luego vendría el resto de roles. Si te resulta difícil, piensa en tu día a día, qué haces desde que te levantas hasta que te acuestas, en qué ocupas tu tiempo, y ponle nombre a ese rol. Por ejemplo, mis roles son Coach, formadora y bloger entre otros.

Hasta ahora hablamos de roles actuales, pero también debemos pensar en los que deseamos desarrollar en el futuro, tal vez ser madre, escritora…

Si queremos asegurarnos de qué desarrollamos los roles con el objetivo de acercarnos a nuestra misión y visión, deberemos establecer un plan con metas para el futuro.

Las metas u objetivos deben cumplir las características de las siglas MARTE o SMART

M medible

A alcanzable

R relevante

T temporizado

E específico

NO es una meta: Deseo mejorar mi nivel de inglés

ES una meta: Para finales de 2019 habré obtenido el nivel advanced de inglés certificado por Cambridge.

Estas metas, nos permitirán movernos desde dónde estamos hasta dónde queremos llegar.

Es relevante que cuando las definas tengas un fin a la vista. Es decir, si quieres conseguir “x” en 2020, que debes hacer en 2018 y en 2019 para conseguirlo. Puedes dividirlo como un pastel y decidir que parte vas a comerte en 2018 para haberte comido el pastel entero en 2020.

Las metas no deben atarte sino guiarte. Es recomendable revisarlas de manera sistemática y tal vez modificarlas en algún momento en función de las variables. Para que esto no suceda debes marcarte metas:

  • Con conocimiento de ti mism@, de tus capacidades, habilidades y recursos.
  • Realistas y que dependan de ti, no de terceras personas.
  • Que no sean inamobibles. Si surgen nuevas oportunidades debemos ser capaces de abandonar las viejas para establecer nuevas.

Aquí tienes algunas preguntas para ayudarte a establecer buenas metas sintonizadas con tu misión y visión:

  • ¿Que quiero conseguir?
  • ¿Por qué quiero conseguirlo?
  • ¿Cómo lo voy a conseguir?

Sobretodo no debes confundir las metas con intenciones, deseos o inquietudes.

Te ayudará usar un documento a modo de plantilla con una tabla dónde introduzcas tus roles, las metas para cada uno de ellos y los plazos. Luego para cada año especifica las acciones que llevarás a cabo para alcanzar cada una de las metas.

¿Puedes visualizarlo?

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¡MANOS A LA OBRA!

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