Tomando consciencia del uso y poder del lenguaje en la comunicación con la PNL

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A través de la PNL (Programación Neurolingüística) aprendí de manera consciente cómo nos comunicamos como humanos y por qué lo hacemos de este modo.

Quiero compartir algunos apuntes y reflexiones sobre el Metamodelo del lenguaje que nos ofrece una visión sobre nuestra manera particular de “construir” el mundo y cómo podemos desafiarla.

Entender este proceso te va a ayudar a comprenderte mejor a ti mismo y a los demás. A evitar conflictos, resolver problemas de comunicación y facilitar las interacciones gracias al descubrimiento de algunas herramientas.

Las personas nos comunicamos mediante lo que decimos (estructura de superficie), y reunimos información sobre la experiencia (estructura profunda) con la finalidad de lograr comprender con precisión cómo es el mundo particular de cada uno de nosotros, es decir el significado que le damos a lo que nos ocurre.

Ante una situación determinada todos nosotros utilizamos 3 mecanismos por una simple razón, y es que no podemos retener el 100% de la información que recibimos porque no estamos capacitados para ello y además no nos resulta práctico ni cómodo.

Estos mecanismos son:

Las generalizaciones: Existen tres tipos, los cuantificadores universales, los operadores modales y la ejecución perdida.

  1. Cuantificadores universales: Conjunto de palabras que hacen una generalización universal (todo, nunca, nada, nadie, siempre). Por ejemplo: “Todos los hombre son insensibles”.                                                                                                                                     
  2. Los operadores modales: Definen los límites de nuestro modelo del mundo y nuestra manera de funcionar. Los hay de necesidad/obligación como “tengo que”, y de posibilidad como “no puedo quedar contigo”

Algunos ejemplos…

“No puedo hacerlo”, “Es posible que no llegue a tiempo”, “Debería ir a la reunión”, “Tengo que acabar el informe”, “Necesito que me responda al mensaje”.

     3. Ejecución perdida: Establecemos un juicio de valor a la vez que eliminamos quién lo emite y cuál es el criterio utilizado. Tiende a llevar a las personas en la dirección que deseamos que vayan. Por ejemplo “Este coche no es seguro”.

Las distorsiones: Existen cinco tipos, la nominalización, la lectura mental, la causa-efecto, la equivalencia compleja y las presuposiciones.

  1. Las nominalizaciones eliminan gran cantidad de información. Puede ser una palabra que representa un proceso, movimiento o acción (verbo) o ideas, conocimientos y conceptos. Para estar seguros si nos encontramos ante una nominalización pregúntate si puedes ponerlo en una carretilla. Si es así, se trata de un sustantivo, de lo contrario, se trata de una nominalización. Por ejemplo, “Las despedidas me producen dolor”. Las despedidas es un concepto abstracto, no podemos montarlo encima de una carretilla como lo haríamos con una mesa.
  2. Lectura de mente/ Alucinación: Sucede cuando pensamos y afirmamos que conocemos los pensamientos, motivos o intenciones de la mente de otros. Por ejemplo cuando decimos “Sé exactamente como te sientes”. En realidad, revela más de la experiencia interna del que habla que de la otra persona.
  3. Causa-efecto: Implica que otra persona o situación es el/la causante de un efecto en mi. Por ejemplo, “Me sacas de mis casillas”.                                                                             
  4. Equivalencia compleja: Sucede cuando utilizamos una parte de una experiencia  (un comportamiento externo) como equivalente de su significado completo (nuestro estado interno). De modo que con unos indicios externos, asumimos el significado de la experiencia completa. Por ejemplo “No me has llamado para darme los buenos días esta mañana, ya no me quieres”. Esta equivalencia compleja conduce a una lectura de mente y un esquema causa-efecto.
  5. Presuposiciones: Son las suposiciones que deben existir para darle sentido a un enunciado. En ellas se encuentran las creencias de la persona. Funcionan de forma encubierta, indirecta e inconsciente. Por ejemplo, “¿Por que no trabajas más?” presupone que no trabajas lo suficiente.

Las omisiones: Existen de cuatro tipos, las simples, las comparativas, la de falta de índice referencial y de verbo no especificado.

  1. Las simples se producen cuando el comunicador omite información acerca de una persona, cosa o relación. Por ejemplo “Me cuesta comunicarme”. No se especifica con quién, respecto a qué ni cómo.
  2. Las comparativas, se hace una comparación eliminando las personas, cosas o elementos comparados. Por ejemplo “Él está mucho mejor”. El elemento con el que se compara funciona como una presuposición, suponemos rellenando la información que ha omitido el emisor.
  3. Las de falta de índice referencial, se refiere a la persona o cosa que realiza o recibe la acción del verbo. Por ejemplo “No vinieron a la reunión”.                                       
  4. Las de verbo no especificado,  describen acciones vagas. Claramente se trata de una acción.

Cómo ya habrás podido deducir, estos mecanismos de comunicación tienen consecuencias y es que a menudo nos llevan a confusiones, generan malentendidos y en definitiva nos limitan.

La buena noticia es que podemos hacer algo al respecto con las omisiones, distorsiones y generalizaciones. El metamodelo de lenguaje de la PNL nos ofrece herramientas como las preguntas para completar o desafiar el mapa. A continuación os muestro algunos ejemplos y os dejo otros en blanco para que podáis practicar y compartir!

Afirmaciones                               Mecanismo                         Desafío       

Me siento incómodo                   Omisión simple                   ¿Qué te incomoda?

Es más o menos lo correcto      Omisión comparativa        ¿Más o menos correcto que qué?

No me escuchan                      Falta de índice referencial     ¿Quién no te escucha?

No te importo                           Verbo no especificado           ¿Cómo sabes que no te importo?

Todos los hombres mienten        Generalización                    ¿Todos?

Tengo una relación mala       Distorsión : nominalización     ¿Cómo te relacionas?

Sé que lo le importa                Distorsión: lectura mental    ¿Cómo sabes que no le importa?

¡AHORA ES TU TURNO, DESAFÍA!

Me he retrasado por tu culpa

Puedes hacer esto aún mejor

Ir a la cama temprano significa que estarás despierto a tiempo

No puedo aprender

No tienes respeto por mí

Me siento solo

Ya no le importa a nadie

Me lo preguntaba

Nunca sabes de quién te puedes fiar

Un truco para que te sea más sencillo: el contra ejemplo y la excepción son los más potentes para desafiar! 

Te muestro cómo hacerlo….

 “Él no me sonríe, está enfadado” -> ¿Siempre que no te sonríe está enfadado? ¿ Alguna vez no te ha sonreído y no estaba enfadado?

Sé que es mucha información así que no te cortes, si tienes dudas o quieres más ejemplos ponte en contacto conmigo!

¡Espero te animes a probar!

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¿Qué haces con tu tiempo?

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Te identificas diciendo o pensando cosas como “no tengo tiempo” “es que no pude porque me faltó tiempo” ” no voy a poder porque estoy demasiado ocupad@?

Si es afirmativo, ya has dado el primer paso, tomar consciencia. No te sientas mal, todos en mayor o menos medida lo hacemos. El próximo paso es ponerle nombre y entender porqué lo haces y cómo puedes cambiarlo.

Nos encontramos ante una práctica muy común en el ser humano, procastinar, o lo que es lo mismo, dejar para más adelante con la excusa de la falta de tiempo.

Es cierto que el entorno y la velocidad a la que se dan actualmente los cambios en la sociedad influye en esa sensación de carecer de tiempo. Nos hemos habituado al multitasking, empezando muchas cosas al mismo tiempo sin terminar ninguna. Esa sensación de tener varias cosas pendientes puede generar frustración y/o ansiedad.

Atención! No te confundas con el diagnóstico cómo me ocurrió a mi. No se trata de la cantidad de cosas que quieres o debes hacer, sino de la prioridad que les das.

Elegí escribir sobre este tema porque justo me di cuenta que me seguía ocurriendo lo mismo ahora que no tengo un horario fijo que antes cuando trabajaba en una oficina y lo tenia. Las excusas siguen siendo las mismas porque ocupo el tiempo con otras actividades y la sensación de tener la agenda llena persiste.

Mi propósito al iniciar el proyecto del blog fue generar contenido semanalmente, lo que supone escribir y publicar un post. La semana pasada fue la primera vez que no lo hice y llevo unos días cuestionándome el porqué hasta que he entendido que simplemente he priorizado otros asuntos como la formación, temas personales y reuniones estratégicas. No obstante, no me conformo con esa justificación. Podía haber elegido renunciar a ciertas reuniones o actividades de ocio, incluso aprovechar los interminables desplazamientos en autobús. Pero el vecino del ático y el pájaro carpintero no me lo habían puesto fácil. Me refiero al diálogo interno conmigo misma, a esas voces que resuenan y se repiten en mi cabeza desde una postura crítica. Lo bueno es que habitan en mi por lo que puedo decidir sentarles a dialogar en una esquina apartada o pactar unas vacaciones para así enfocarme en lo importante.

Ponerle un nombre a los pensamientos rumiantes te ayudará a tomar distancia. No se trata de pelear con ellos, porque son inquilinos y capaces de hacer mucho ruido, sino de tenerles a nuestro favor.

A mi me ayuda imaginarlos sentados, hablándome a mi, escuchándoles durante unos minutos y luego llegando a un acuerdo para que me den un descanso. Si le añades un toque de humor verás que hasta te divierte!

Existen otras técnicas simples de PNL (Programación Neurolingüística) potentes que te pueden útiles y que son fáciles de aplicar con la práctica. Cuando te venga un pensamiento del tipo “no puedo” o ” no llego” prueba a crear una imagen que represente esa situación y hacerla pequeña, ponerle un sonido (como la típica melodía de circo). Puedes ir probando hasta encontrar la que te funcione. Un consejo: deja volar tu imaginación!

Una herramienta que estoy segura que te va a ayudar a clarificar y priorizar objetivos/tareas, es la matriz del tiempo de Steven Covey.

matriz_COVEY

El primer cuadrante tiene trampa, ya que parece ser el que requiere de más atención y solemos pensar que no quita poco tiempo pero luego nos damos cuenta que nos hemos pasado el día apagando fuegos y que estamos sin energía. Esta es la señal de que nos hemos movido en el cuadrante I.

Cuando estamos en el cuadrante III solemos resolver asuntos que  nos han impuesto, que no estaban en nuestra previsión de agenda pero de repente pasan a ocupar el primer lugar. En este caso, a demás de la sensación de falta de energía sentimos malestar por la incongruencia que nos supone hacer algo que no es importante para nosotros.

En el cuadrante IV acabamos a veces por despiste, inercia, o por necesidad de desconectar de los cuadrantes I y III. Estas actividades aportan muy poco, excepto las de ocio o aquellas que nos oxigenan.

El cuadrante ideal es el II, el de las cosas importantes y no urgentes. Las que no dan resultado inmediato pero en las que merece la pena invertir tiempo. Cuando estamos en este cuadrante, estamos priorizando según nuestros propósitos vinculados a la misión y la visión personales. Es el único que ofrece posibilidad de crecimiento y nos empodera.

Ahora, con esta consciencia, información y voluntad de mejora, puedes dejar las excusas de lado y organizarte en función de tus prioridades para ser dueñ@ de tu tiempo y dejar de sentir que te lo roban o lo desperdiciaste.

“Escoger el propio tiempo es ganar tiempo.”

¡Mucho ánimo, eres capaz!