Crisis de identidad en tiempos de cuarentena

Hace varios días que veo mensajes en redes sociales como este:

<<A ratos “voy a ser productiv@” y a ratos “solo quiero dormir”. A ratos demasiado silencio y a ratos demasiado ruido. A ratos aplaudo y a ratos me hundo. A ratos las horas pasan deprisa, a ratos “¡tengo hambre otra vez!”. A ratos “mira qué ordenado todo” y a ratos no me apetece llevar la taza de café a la cocina. A ratos “qué bien me ha sentado la ducha” y a ratos “qué mal me ha sentado la siesta”. A ratos ni quiero quitarme el pijama y a ratos necesito vestirme. No sé, ¿es normal no? Sentirse a ratos>>

Estas y otras muchas reflexiones compartidas estos días, ponen de manifiesto una realidad, la falta de autoconocimiento, uno de los grandes males de esta sociedad, además del ya famoso coronavirus.

Piensa por un momento en algo útil que nos ha dado a la gran mayoria (excepto a los que trabajan incansablemente para salvar vidas) esta crisis sanitaria. Yo lo tengo claro, el tiempo.

¿Cuántas veces has querido más tiempo para poder hacer todos tus planes, proyectos e incluso para cumplir con tus obligaciones? Ahora que lo tienes no parece tan ideal, ¿verdad?

Puedes dejar de hacer, bajar el ritmo, parar un tiempo pero tus pensamientos y emociones siguen ahí, tocando a la puerta. Tranquil@, no eres el/la único/a que los ha ignorado y al que ahora reclaman con más fuerza.

La soledad es la responsable.

No estamos acostumbrados a estar aislados y sin contacto, va en contra de la naturaleza social del ser humano. Pero la cuarentena, nos ha planteado una nueva realidad, la de estar con un@ mism@. Puede resultar incómodo, extraño y difícil, porqué no forma parte de nuestra rutina, y por eso enseguida creamos nuevos hábitos para llenar el vacío, ¡cómo si eso fuera una solución! Crees que es más saludable estar activ@ que estar en silencio, ese es el problema. Qué lo que tú piensas que funciona no es lo mismo que lo que tu cuerpo sabe que te conviene.

Nuestro diálogo interno es muy rico y poderoso. Nos decimos “debería de hacer esto, “todos me mienten”, “tengo la culpa de eso”… sin ni siquiera ser conscientes del impacto que tiene en lo que pensamos, sentimos y las decisiones que tomamos. Vamos en piloto automático , en modo inconsciente, y todavía nos molestamos cuando nos dicen “no te conoces”.

Es hora de que alguien te descubra la verdad; Es probable que tengas una crisis de identidad. Sentirse a ratos, ni es normal ni es extraño, es natural. Hay que empezar a asumir que no sabes quién eres.

Ahora que ya te he soltado el bombazo, te planteo dos opciones (podrian ser más pero para resumir…)

  1. ¡Ostras! ¡Qué marrón! Mejor me quedo como estoy con mis “movidas” que no veas que pereza esto de conocerse. PASO…
  2. ¡Guauuu! ¡Pero como no me había dado cuenta antes que la solución a mis “males” la tengo yo!. ¿Y AHORA QUÉ?
  3. <<Inserta otra opción en los comentarios>> (si no te representan las 2 anteriores).

Si te sientes identificad@ con las primera opción, es posible que ya no sigas leyendo o que nisiquiera hayas llegado a esta línea. No importa, es tu elección. Por mi puedes volver cuando quieras 🙂

Si te ha resonado la segunda opción, ¡enhorabuena! me hace muy feliz que apuestes por ti.

Pero mi misión va más allá de felicitarte por ello. No quiero que esto quede en una palmada en la espalda. Así que te propongo que hagamos un acuerdo, que adquiramos un compromiso.

  • YO, te comparto herramientas probadas, mi propia experiencia y te acompaño en el emocionante camino del autoconocimiento.
  • TÚ, confias en que este mensaje ha llegado a tiempo, tomas una decisión y te dejas acompañar.

¿Qué me dices, hay trato? Antes de responderme, escucha, pero esta vez a ti.

A partir del 25 de mayo tendrás la oportunidad de descubrirte mediante el curso online Herramientas de PNL: Encantad@ de conocerme. La plataforma estará activa a partir del lunes.

Si quieres saber más sobre el contenido, te invito a ver este video de mi canal de Instagram.

Recuerda que puedes contactarme:

Entender a una generación; los job hoppers

¿Quieres conocer como piensan, sienten y actúan los “salta empleos”?

¡Entonces, quedate!

Estarás de acuerdo conmigo si digo que estamos en una era de cambio, y que éste afecta entre otras cosas al mercado laboral y a su dinámica.

Pero el cambio no es igual para todos. A algunos les asusta, mientras a otros les motiva. Sea cuál se tu caso o posicionamiento ante el cambio, te interesará saber porqué el job hopping se ha vuelto una tendencia.

Para ello, es necesario hablar de las generaciones, ya que la cultura y la historia han influido de manera distinta en cada una de ellas.

Los Baby Boomers, esos incansables trabajadores, fieles a un mismo empleo de por vida. Tal vez pertenezcas a esa población tan entregada, con miedo al cambio o a perder lo que tienes. Eran otros tiempos, y el mecanismo de defensa de aferrarse a la estabilidad tenia sentido después de una guerra.

Les siguieron la Generación X, ni mediocres, ni angustiados ni inseguros. Con vidas activas, equilibradas y felices, según dicen los estudios. Fueron rebeldes en su momento, vieron nacer internet y actualmente están al frente de muchos negocios.

Y llegamos los Millennials o Generación Y, una generación que ha sido educada para seguir los pasos de sus padres, pero muy preparada, que tiene sueños y aspiraciones que no quiere dejar escapar. Se encontraron con una fuerte crisis y fueron bombardeados por los medios y otras fuentes con mensajes de inestabilidad, miedo y fracaso.

¿Y qué hicieron ante ese panorama?

En un inicio tratar de adaptarse a la demanda del mercado y conformarse con convenios de prácticas que raramente se convertian en un contrato laboral. Mientras, seguian preparándose para competir por los pocos puestos que se ofertaban. Las empresas tenian literlmente un supermercado de candidatos.

Afortunadamente, nos recuperamos de la crisis y a pesar de seguir presente ese discurso del miedo, algun@s soñador@s y valientes rompieron las reglas; renunciaron a trabajos precarios, viajaron para encontrar nuevas oportunidades, o perdieron un empleo y se dieron cuenta que prácticamente nada es para siempre.

Entonces, surgen interrogantes como:

¿Comprometerme con un solo proyecto o empresa? ¿Por qué trabajar para otros?

Empiezan a cobrar importancia otros factores más allá de los económicos, como la flexibilidad, la cultura y los valores de empresa. Buscando esa sensación de pertenecer a ese lugar al que dedicas tu tiempo, tu energia y tus ideas.

Y te preguntas… ¿Me compensa?

Este punto es fundamental resolverlo durante el proceso de selección, en la fase de entrevista. El candidato se vende para encajar en el perfil demandado y la empresa decide y elige. ¿Te suena? Pues bien, la realidad es que el candidato también evalúa, compara y también elige y decide. Es esencial que los reclutadores sean conscientes de eso. Se trata de un proceso de negociación, dónde la mejor opción es hablar del proyecto y del puesto de manera honesta y transparente, para asegurar un encaje entre las partes que garantice una buena relación.

Como profesional de los Recursos Humanos me he dado cuenta de la cantidad de errores que cometemos. De algunos no he sido consciente hasta que me ha tocado vivirlos como candidata.

Voy a resumir en 3, las peores preguntas/comentarios que me han realizado en diferentes entrevistas. Ahora todas me parecen sin sentido, es más, me atrevo a decir absurdas.

  1. ¿Por qué motivo has cambiado en varias ocasiones de empleo?
  2. ¿Dónde te ves en los próximos 5 años?
  3. Veo que has estado una temporada sin trabajar…

Ante esto solo se me ocurren dos opciones: responder de manera políticamente correcta (de la cuál ya me he cansado), o responder con dosis de realidad y sinceridad:

  1. He cambiado en varias ocasiones de empleo porque mi compromiso lo tengo con una idea, no con una marca. Y porqué ese compromiso debe ser mutuo. Cuando las reglas del juego no son un win-win, busco mejores oportunidades fuera, porqué se que las hay y confio en mis posibilidades.
  2. No sé donde me veo en 5 años, vivo el hoy. No tendria sentido pensar laboralmente en el 2025 si ni siquiera sabemos que nos deparará el 2020. ¿No crees?
  3. He estado una temporada sin trabajar porque me niego a aceptar lo que salga y porque las ofertas no llueven precisamente en los tiempos que corren.

Sí, he sido una Job Hopper, y ello me ha llevado a ser psicóloga, formadora y coach autónoma, orgullosa y satisfecha de haber tomado este camino. ¿Pero quién sabe mañana? ¿Acaso sabes tu dónde estarás? ¿Quien te lo garantiza…un contrato indefinido?

Espero que este mensaje haya llegado a tod@s, os sintáis identificados o no, para poner el foco más allá de nuestra versión de las cosa. ¡Os invito a reflexionar y por supuesto a comentar y compartir!

Preparados, listos….¡CAMBIO!

Cambio, cambio y más cambio… te suena?

Efectivamente, estamos inmersos en un cambio constante en un entorno que se ha definido como VUCA: Volátil, Incierto, Cambiante y Ambiguo. Y la gran pregunta que nos ocupa es:

¿Estamos preparados para gestionarlo?

La realidad es que el ser humano está programado para evolucionar, y lo hemos demostrado a lo largo de la historia. Sin embargo, nuestra mente muestra una fuerte resistencia al cambio. Necesita motivos y tiempo para asimilar y aceptarlo.

En las organizaciones, podemos detectar en las personas tres tipos de resistencias al cambio:

  1. No lo acepto porqué no lo entiendo.
  2. No lo acepto porqué no confío en la persona que lo lidera.
  3. No lo acepto porque no comparto el cómo se está gestionando.

En el primer caso, el problema es la falta de información y/o formación. En el segundo caso, el problema es la falta de confianza. En el tercer caso, el problema es la metodología.

¿Cómo pueden responder las empresas ante estos problemas?

En primer lugar, informando bien de los motivos por los cuáles se va a producir y qué va a suponer el cambio siendo lo más honesto posible. Mencionando las ventajas sin olvidar los inconvenientes. Si es necesario, formar a los colaboradores en nuevas herramientas, metodologías o lo que se requiera para facilitar el proceso.

En segundo lugar, el líder es la primera persona que debe estar informada y formada para transmitir confianza y seguridad a aquellos que le seguirán. Debe ser capaz de gestionar las emociones y las resistencias mediante un liderazgo expansivo, que se contagie. Si el problema de la desconfianza es por un motivo personal y no profesional, será más complejo de gestionar pero no imposible. En ese caso, es recomendable que un experto intervenga. Puede ser un coach o gestor de cambio. Al ser una figura externa, parte de la neutralidad y puede ayudar tanto a líderes como colaboradores a cuestionar las resistencias y encontrar puntos en común en pro del cambio.

En tercer lugar, lo importante es estar unidos. Hay muchas maneras de hacer las cosas y ninguna es perfecta para todos. Pero si logramos obtener la confianza en los líderes de este cambio ya tenemos mucho de ganado. Pero no solo es un tema de confianza, sino también de estrategia y conocimientos. Ante eso, mucha flexibilidad. Estamos innovando, y por lo tanto, probando. Si no funciona A, tenemos B y C.

Las personas en las organizaciones formamos equipos, pero cada una tiene sus propias resistencias. Éstas pueden provocar que un equipo se enfrente, deje de funcionar y no avance.

Cuando aparecen estas resistencias, es muy importante no ignorarlas y darles el espacio que se merecen. Simplemente con escucharlas ya disminuye el grado. Si además, las aceptamos sin juzgarlas ni culpabilizando a la persona, partimos de una buena base para trabajarlas. De lo contrario, se genera tensión innecesaria que afecta a la cohesión del grupo y a su funcionamiento.

¿Cómo gestionan el cambio las organizaciones?

Estamos en la era de la digitalización, se habla de la 4rta revolución industrial. Las organizaciones se han visto obligadas a transformarse digitalmente y han apostado fuerte invirtiendo recursos en potentes y novedosas herramientas y en personas especializadas con perfiles técnicos que saben utilizarlas. La figura del PMO (Project Manager) se ha vuelto imprescindible ya que la aparición de nuevas tecnologías supone la gestión de nuevos proyectos. Pero…

¿Qué ocurre con las personas que se ven involucradas en un cambio inesperado al que no tienen más remedio que adaptarse si no quieren perder sus trabajos?

Partimos de la base de que el cambio genera incomodidad, dudas y miedos. Nos obliga a salir de nuestra zona de confort y no resulta fácil hacerlo sin un apoyo.

¿Qué les ofrece la empresa a esos empleados además de formación?

Afortunadamente algunas, las más conscientes del impacto, se dejan asesorar por “Change Managers”. En ese caso, el foco no se pone en las herramientas sino en las personas que van a usarlas.

Otras empresas se saltan ese paso olvidando que es crucial y que debe hacerse previamente y en paralelo a la implementación del cambio para ahorrar problemas más adelante.

Las resistencias no siempre se manifiestan en un primer momento. Hay personas que reprimen y explotan más adelante cuando parecía que la tenias de tu lado y te descolocan, poniendo en riesgo el proceso. Y eso ocurre por no haberse preguntado en su debido momento:

¿Qué puedo hacer por ellos?

La labor del gestor del cambio es acompañar a estas personas a cuestionar sus resistencias y abrir la mente ante lo nuevo.

Existen algunas herramientas en el mercado con un formato de “juego” que pueden ayudar a que este cambio sea menos costoso. Te recomiendo especialmente WALLBREAKERS de workz.

Espero que este post te haya sido de utilidad y te anime a indagar más sobre cómo puedes facilitar el cambio en tu empresa y cuáles pueden ser tus aliados.

Si quieres más información, puedo asesorarte por privado sin más compromiso que el de ayudarte 🙂

¿Por qué está de moda la felicidad?

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Seas quién seas, trabajes en un sector o en otro, vivas en una u otra ciudad…me apuesto mi credibilidad a qué en los últimos años has estado preocupad@ por tu felicidad y por las de los que te rodean.

¿Y eso porqué? ¿Es que antes no nos preocupaba? Por supuesto que sí! La felicidad es algo intangible que el ser humano ha perseguido desde que las sociedades se volvieron acomodadas y dejaron de preocuparse por las necesidades más básicas de supervivencia como alimentarse. Pero ha sido durante los últimos años que se ha extendido el interés por medir, analizar y entender la felicidad a través de estudios, artículos, redes, libros, conferencias de expertos y cualquier otro medio de comunicación/información.

Esto ha ocurrido en especial en el ámbito empresarial. Y es que durante la crisis del 2008 tuvimos que priorizar otras necesidades más primarias y algunas empresas, las menos “humanas”, se aprovecharon de ello deteriorando las condiciones. Algunas “no tuvieron más remedio” que hacer recortes para sobrevivir, debían adaptarse igual que cada uno de nosotros. Pero juzgar el cómo lo hicieron no es mi objetivo en este post, sino comprender porqué años más tarde repentinamente empezamos a escuchar sobre empresas felices, mánagers de felicidad, consultores hapiness…

Pues se trata nada más y nada menos que de otra estrategia de adaptación al entorno. Esta vez, desde mi humilde opinión, muy inteligente y acertada. Pasamos de la captación del talento a la preocupación por la retención del talento. En el mercado vuelven a haber ofertas y competitividad entre los candidatos, el riesgo a no dar con los perfiles adecuados o que se marchen es alto.

Algunas empresas siguen el modelo tradicional o más clásico de compatibilizar la vida laboral y profesional ofreciendo horarios flexibles o renovando mobiliario para una estética más agradable y convertir la oficina en un espacio atractivo. Pero, ¿es eso realmente lo que nos hace felices como trabajadores a largo plazo?

Algunas encuestas de clima como la última que realizó Adecco en 2017 señala que la mayoría de trabajadores siguen sin sentirse felices en el trabajo a pesar de algunos esfuerzos de las empresas en invertir dinero para cambiar las políticas, condiciones, beneficios etc… Y es que se suele poner el foco más en la cantidad que en la calidad: más días, libres, más horas de teletrabajo, más salario…

Un estudio de Daniel Kahneman sobre la felicidad instantánea, premio nobel de economía en 2002, muestra a través de un ranking, las 4 actividades que nos hacen sentir más infelices:

1. Ir a trabajar (tráfico, trenes,…).

2. Hablar con el/la jefe/a.

3. Trabajar.

4. Volver del trabajo.

¿Te ves reconocid@? Es sorprendente la influencia que tiene todo lo relacionado con nuestro trabajo en nuestro bienestar y lo mucho que lo pasamos por alto.

El problema no radica solo en el enfoque sino también en quién gestiona e impulsa estas iniciativas. Desde mi experiencia puedo decir que a las personas de Recursos humanos se nos ha formado para actividades más operativas como reclutar talento, calcular nóminas, hacer contratos y desarrollar al personal. Éste último rol de desarrollo es tal vez el que puede tener más relación con hacer que las personas se sientan felices en el trabajo. La realidad es que a menudo el día a día de las personas responsables de esta función pasa por diseñar planes de carrera atractivos que no llegan a ejecutarse, gestión de cambios internos y resolución de conflictos. Las tareas habituales desbordan, y es que no es sencillo gestionar personas y mucho menos desarrollarlas. Existe un componente emocional que hay que conocer y manejar.

Algunas organizaciones, como Mahou Sanmiguel (Os recomiendo seguir a Paloma Fuentes), entre otras se han dado cuenta de ello y han creado un departamento de felicidad, dirigido y coordinado por un mánager o director de felicidad y un equipo de soporte para la implementación de acciones. Algunos pensarán que se trata de una utopía o de publicidad para vender una buena imagen de la empresa.

En el fondo es muy rentable para las empresas. Piénsalo, ¿cuando rindes más? ¿Influye el humor en la consecución de resultados?

Debo reconocer que a mi misma me sorprendió cuando por primera vez vi una oferta laboral para Director de felicidad de la empresa Ethikos. Había leído mucho sobre el tema pero creía que era algo difícil de bajar a la práctica, que se trataría de otra tendencia con fecha de caducidad. Sin embargo a día de hoy estoy convencida de que llegó para quedarse y extenderse.

Se puede gestionar tanto interna como externamente. Como ya he comentado, hay empresas que han creado estas estructuras y las han dotado de personas formadas y preparadas para afrontar este reto. Otras, no lo tienen implementado pero se preocupan igualmente por ser empresas más felices y escogen la opción de externalizar. ¿Cuál es la mejor opción? La que tenga la mejor intención, voluntad y destine recursos para ese fin. No es tan importante si la persona que lo gestiona es interna o externa a la organización siempre que disponga de la información necesaria, los recursos el apoyo de la organización para implementar. En el caso de las empresas que estén pensando en externalizar este servicio, recomiendo a Wakku.

Deseo y confío en que cada vez sean más las empresas que se unan a esta tendencia apostando por lo que de verdad importa, las personas y bienestar. El win win siempre es la mejor opción.

¡Pongamos de moda la felicidad para siempre!

 

 

¿Sabes quién eres? El yo interior y el ego

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Existen muchas teorías sobre como se forma el YO y los distintos tipos pero no quiero aburrirte citando autores y sus estudios ya que lo puedes encontrar en google.

Voy a tratar de hacerlo ameno para no complicarlo todavía más, pues es un tema muy documentado y en cierto modo complejo.

Para empezar, es importante diferenciar que aunque trate ambos conceptos en un solo post, no son lo mismo. También quiero remarcar que no hay una definición universal y correcta para estos términos, pues como comentaba existen varias teorías. Voy a hacer un esfuerzo por simplificarlo y que cuando acabes de leer este post ya no vuelvas a tener dudas sobre los conceptos. No vas a resolver la duda sobre quién eres con solo la lectura y su comprensión, hace falta un trabajo de introspección posterior que luego veremos.

Los seres humanos somos, y SER implica una identidad. Esta identidad la formamos desde que somos bebés en función de muchos factores, entorno, cultura, referentes… pero quiero que sepas que tú no eres tu identidad. Y te preguntarás ¿Pero como yo no voy a ser yo? Sigue leyendo…

En nuestro yo interior se encuentra la esencia, aquello con lo que estamos conectados de verdad, valores, principios, cuerpo. A menudo no somos conscientes de ello porque no hemos profundizado en conocernos a nosotros mismos. Probablemente hayamos estado ocupados centrados en alimentar nuestro ego. Este otro yo que mostramos a los demás y que nos esforzamos para que encaje en patrones sociales aceptados.

El Ego suele tener una connotación negativa en nuestra sociedad porque se relaciona con egoísmo o egocentrismo, pero lo cierto es que tú, yo y todo el mundo tiene ego y no es nada malo. 

El ego es una construcción mental de quién eres, tu autoimagen. Un yo que has fabricado a partir de experiencias y creencias.

La esencia es más difícil de definir, pues no es algo racional. Quién lo interpreta es el ego desde su conocimiento y sus filtros.

Voy a poner un ejemplo para facilitarte la comprensión. Imagina un vaso de agua vacío, el recipiente (el vaso) sigue siendo esencialmente un vaso independientemente de lo que contenga, eso sería la esencia. El agua, con la que lo llenamos, es el ego, lo que cambia.

No sé si habrás visto la serie Juego de Tronos. Podría llamarse Juego de Egos. Los personajes tienen caracteres y roles muy definidos. En la vida real sucede lo mismo.

De forma natural, adoptamos la creencia de ser el personaje que hemos creado nosotros mismos y vamos en piloto automático hasta que pasamos por una crisis. Luego escuchamos esa voz interior de pepito grillo que nos dice “¿Pero qué estás haciendo?”  y nos invita a cuestionarnos nuestras creencias. En el proceso de desintificación de creencias está la clave para acercarte a tu yo interior, dónde reside tu autenticidad. Para ello es necesario alcanzar un alto nivel de consciencia.

En realidad, el ego no existe, es una creación tuya, tú lo has inventado. Es tu “yo falso” o “falsa identidad”. Está hecho de capas (miedo, creencias, expectativas, sueños, frustraciones, deseos…).

¿Esto significa que una vez desarrollado mi ego ya no puedo ser mi yo interior? Por supuesto que se puede! No te alarmes y prueba este ejercicio.

Te propongo el ejercicio de quitar etiquetas para eliminar las capas del ego y decidir de forma consciente cuáles añades y cuáles quitas.

El ejercicio te permite:

  • Recuperar el control
  • Tomar consciencia
  • Decidir cómo quieres mostrarte
  • Reconectar con tu SER

Vamos por pasos…

  1. Escribe en un párrafo respondiendo a la pregunta ¿Quién Soy?
  2. Escoge una foto tuya
  3. Ten a mano postits pequeños o trocitos de papel
  4. De tu definición, detecta las etiqueta y escríbelas en los postit. Por ejemplo “Soy ingeniero”, “Soy María”, “Soy de Barcelona”…
  5. Pégalos en la foto
  6. Luego cambia todos los “soy” por “tengo”.  “Tengo un título de ingeniero”, “Tengo un nombre que es María”, “Tengo una nacionalidad…”
  7. Cambia ese ego que tienes por otro distinto: otro nombre, otra nacionalidad, otro empleo… y pregúntate si dejas de se tú.

Espero que después de la práctica hayas entendido e integrado la función del ego, cómo se construye y qué puedes hacer para estar más conectad@ con tu yo interior.

Si tienes dudas, opiniones o preguntas comenta y hablamos. Y si quieres que te acompañe a destapar el Ego y descubrir tu yo interior contacta conmigo y empezamos!

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Si ya no nos gusta leer, ¿para qué escribo?

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Casi con toda seguridad, dejarás de leer este post en el segundo párrafo. No te culpes, pero tampoco me culpes a mí. Otros estímulos interrumpirán nuestro ya de por sí breve vínculo. La primera capacidad en caer será la de la concentración, que deja paso a la agilidad lectora y selectiva, al ser bombardeado continuamente con nuevos datos. Tras ésta, la capacidad de comprender lo que leemos y así hasta estar completamente desconectados.

Si todavía sigues aquí te cuento que hace unos meses estrenaba blog llena de ilusión, de ideas y con ganas de afrontar el reto de generar y difundir contenido de calidad e interés dentro de un mercado tan diverso y al alcance de todos. Y es que, hay millones de blogs y muchos temas de moda relacionados con el crecimiento personal. Estarás de acuerdo en que es difícil diferenciarse.

Una de mis principales motivaciones para crear el blog fue mi gusto por escribir, siento que me libera y me gusta la sensación que me produce. Además soy partidaria de compartir, crear y transmitir, por ello escribo en un blog y no en un diario personal. ¿Hasta ahí lógico no?

Cuando uno inicia algo nuevo con entusiasmo, siempre tiene deseos, expectativas, miedos…y hay que ir gestionándolos.

Voy a serte clara con mis deseos;

  • Presentarme y darme a conocer como profesional del coaching.
  • Presentarme y darme a conocer como la persona que hay detrás de esa profesional.
  • Compartir conocimiento, experiencias y sugerencias.
  • Generar confianza.
  • Conseguir nuevos clientes.

De todos ellos, si tuviera que escoger uno prioritario sería el de generar confianza. No obstante, para que este se cumpla son necesarios el resto pues soy consciente que todos elegimos y que a menudo el proceso no es fácil. Solemos comparar y queremos asegurarnos que tomamos la mejor decisión dentro de las opciones posibles. Y del mismo modo que elegimos, todos nos vendemos para que nos elijan. Cada uno con su estrategia y su estilo. Yo sigo definiendo el mío y probando aquello que me funciona y lo que no, realizando cambios y sustituyendo unas acciones por otras. Por ello hoy me paro y me pregunto si el blog está funcionando, mientras comparto contigo mis reflexiones sobre la razón de ser y el futuro de esta iniciativa. Esto no supone un paso atrás ni un parón, todo lo contrario, este análisis consciente me ayudará a dar un nuevo rumbo al proyecto si es necesario y a seguir personalizandolo.

Solo hay una cosa que me preocupa y tiene relación con lo que comentaba al inicio de este post. Es que en el mundo en el que nos movemos, estamos expuestos a todo tipo de tecnología y dispositivos. Lo que supone que estemos hiperestimulados, queriendo acceder a todo al mismo tiempo y rápido. ¿Cuántas veces has tenido en tu móvil abiertas varias pestañas y has leído a medias artículos y publicaciones distintas?

Parece que somos incapaces de elegir lo que queremos, porque lo preferimos todo y ya.

Mi teoría es que por este motivo están triunfando tanto las frases happy, las citas de autores célebres copiadas y otras píldoras de felicidad instantánea como las listas ” 10 pasos para ser feliz”.

Lamento decirte que esos 10 pasos para ser feliz no son algo estándar que pueda aplicarse a todos por igual. Cada uno de nosotros tiene una manera de entender y de construir la felicidad y lo que me sirve a mi no significa que vaya a beneficiarte a ti. Solo tú puedes hacer el esfuerzo de elaborar tu propia lista a modo de ensayo-error. Así que no esperes que yo te de las pautas o te aconseje. En cambio, si quieres descubrirlo, déjame que te acompañe.

Te planteo una reflexión, te has fijado en cuanto dura el efecto de estos tips, frases y listas? Pues básicamente el mismo tiempo que le dedicas al leerlo.

Allí dónde pones tu atención, va tu energía.

Leer un post entero supone un esfuerzo, porque requiere focalizar la atención en una sola cosa y apartarla de otros estímulos más apetecibles o cómodos como imágenes o vídeos.

¿Recuerdas el refrán, “Quien mucho abarca poco aprieta”?. Pues eso, mejor terminar una cosa que empezar 3, y lo mismo con la lectura.

A pesar de que sostengo la afirmación de que ya nos nos gusta leer, seguimos comprando o descargando libros para leerlos. Entonces pienso, todavía hay esperanza?

Piensa por un momento en qué te llevó a escoger el último libro que te leíste o que estás leyendo. Tal vez te lo prestaron, o te lo recomendaron, era un best seller? o dedicaste un tiempo a escogerlo minuciosamente entre otras alternativas? Si eres de los de esta última opción, definitivamente disfrutaste del proceso, no solo del producto. No fue algo impulsivo ni externo. Puedes sentirte orgulloso!

Hay mucho por leer, pero si tienes claro qué buscas, qué quieres y cuándo lo quieres, vas a dar con aquello que te satisfaga.

A veces damos de casualidad con algo interesante y es genial! Pero no te parece mejor hacerlo de forma consciente?

A mi por lo menos me gusta decidir lo que leo, en base a unos criterios y filtros propios, por supuesto, para no sentirme saturada con cosas que no me aportan o que no buscaba.

No te puedo garantizar que en este blog vayas a encontrar cosas interesantes, todo dependerá de ti, de tu percepción. Lo que si te puedo asegurar es que detrás de las palabras encontrarás verdad y pasión. Los dos pilares que hacen que cada día quiera seguir adelante con este proyecto.

No olvides ELEGIR:

  1. Tips rápidos y efímeros para ir pasando día a día
  2. Un conocimiento en profundidad sobre ti mismo

Si has leído hasta aquí tal vez te apetezca profundizar más en el tema. Te aconsejo este articulo.

¡Gracias por dedicarme tu valioso tiempo!

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Tomando consciencia del uso y poder del lenguaje en la comunicación con la PNL

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A través de la PNL (Programación Neurolingüística) aprendí de manera consciente cómo nos comunicamos como humanos y por qué lo hacemos de este modo.

Quiero compartir algunos apuntes y reflexiones sobre el Metamodelo del lenguaje que nos ofrece una visión sobre nuestra manera particular de “construir” el mundo y cómo podemos desafiarla.

Entender este proceso te va a ayudar a comprenderte mejor a ti mismo y a los demás. A evitar conflictos, resolver problemas de comunicación y facilitar las interacciones gracias al descubrimiento de algunas herramientas.

Las personas nos comunicamos mediante lo que decimos (estructura de superficie), y reunimos información sobre la experiencia (estructura profunda) con la finalidad de lograr comprender con precisión cómo es el mundo particular de cada uno de nosotros, es decir el significado que le damos a lo que nos ocurre.

Ante una situación determinada todos nosotros utilizamos 3 mecanismos por una simple razón, y es que no podemos retener el 100% de la información que recibimos porque no estamos capacitados para ello y además no nos resulta práctico ni cómodo.

Estos mecanismos son:

Las generalizaciones: Existen tres tipos, los cuantificadores universales, los operadores modales y la ejecución perdida.

  1. Cuantificadores universales: Conjunto de palabras que hacen una generalización universal (todo, nunca, nada, nadie, siempre). Por ejemplo: “Todos los hombre son insensibles”.                                                                                                                                     
  2. Los operadores modales: Definen los límites de nuestro modelo del mundo y nuestra manera de funcionar. Los hay de necesidad/obligación como “tengo que”, y de posibilidad como “no puedo quedar contigo”

Algunos ejemplos…

“No puedo hacerlo”, “Es posible que no llegue a tiempo”, “Debería ir a la reunión”, “Tengo que acabar el informe”, “Necesito que me responda al mensaje”.

     3. Ejecución perdida: Establecemos un juicio de valor a la vez que eliminamos quién lo emite y cuál es el criterio utilizado. Tiende a llevar a las personas en la dirección que deseamos que vayan. Por ejemplo “Este coche no es seguro”.

Las distorsiones: Existen cinco tipos, la nominalización, la lectura mental, la causa-efecto, la equivalencia compleja y las presuposiciones.

  1. Las nominalizaciones eliminan gran cantidad de información. Puede ser una palabra que representa un proceso, movimiento o acción (verbo) o ideas, conocimientos y conceptos. Para estar seguros si nos encontramos ante una nominalización pregúntate si puedes ponerlo en una carretilla. Si es así, se trata de un sustantivo, de lo contrario, se trata de una nominalización. Por ejemplo, “Las despedidas me producen dolor”. Las despedidas es un concepto abstracto, no podemos montarlo encima de una carretilla como lo haríamos con una mesa.
  2. Lectura de mente/ Alucinación: Sucede cuando pensamos y afirmamos que conocemos los pensamientos, motivos o intenciones de la mente de otros. Por ejemplo cuando decimos “Sé exactamente como te sientes”. En realidad, revela más de la experiencia interna del que habla que de la otra persona.
  3. Causa-efecto: Implica que otra persona o situación es el/la causante de un efecto en mi. Por ejemplo, “Me sacas de mis casillas”.                                                                             
  4. Equivalencia compleja: Sucede cuando utilizamos una parte de una experiencia  (un comportamiento externo) como equivalente de su significado completo (nuestro estado interno). De modo que con unos indicios externos, asumimos el significado de la experiencia completa. Por ejemplo “No me has llamado para darme los buenos días esta mañana, ya no me quieres”. Esta equivalencia compleja conduce a una lectura de mente y un esquema causa-efecto.
  5. Presuposiciones: Son las suposiciones que deben existir para darle sentido a un enunciado. En ellas se encuentran las creencias de la persona. Funcionan de forma encubierta, indirecta e inconsciente. Por ejemplo, “¿Por que no trabajas más?” presupone que no trabajas lo suficiente.

Las omisiones: Existen de cuatro tipos, las simples, las comparativas, la de falta de índice referencial y de verbo no especificado.

  1. Las simples se producen cuando el comunicador omite información acerca de una persona, cosa o relación. Por ejemplo “Me cuesta comunicarme”. No se especifica con quién, respecto a qué ni cómo.
  2. Las comparativas, se hace una comparación eliminando las personas, cosas o elementos comparados. Por ejemplo “Él está mucho mejor”. El elemento con el que se compara funciona como una presuposición, suponemos rellenando la información que ha omitido el emisor.
  3. Las de falta de índice referencial, se refiere a la persona o cosa que realiza o recibe la acción del verbo. Por ejemplo “No vinieron a la reunión”.                                       
  4. Las de verbo no especificado,  describen acciones vagas. Claramente se trata de una acción.

Cómo ya habrás podido deducir, estos mecanismos de comunicación tienen consecuencias y es que a menudo nos llevan a confusiones, generan malentendidos y en definitiva nos limitan.

La buena noticia es que podemos hacer algo al respecto con las omisiones, distorsiones y generalizaciones. El metamodelo de lenguaje de la PNL nos ofrece herramientas como las preguntas para completar o desafiar el mapa. A continuación os muestro algunos ejemplos y os dejo otros en blanco para que podáis practicar y compartir!

Afirmaciones                               Mecanismo                         Desafío       

Me siento incómodo                   Omisión simple                   ¿Qué te incomoda?

Es más o menos lo correcto      Omisión comparativa        ¿Más o menos correcto que qué?

No me escuchan                      Falta de índice referencial     ¿Quién no te escucha?

No te importo                           Verbo no especificado           ¿Cómo sabes que no te importo?

Todos los hombres mienten        Generalización                    ¿Todos?

Tengo una relación mala       Distorsión : nominalización     ¿Cómo te relacionas?

Sé que lo le importa                Distorsión: lectura mental    ¿Cómo sabes que no le importa?

¡AHORA ES TU TURNO, DESAFÍA!

Me he retrasado por tu culpa

Puedes hacer esto aún mejor

Ir a la cama temprano significa que estarás despierto a tiempo

No puedo aprender

No tienes respeto por mí

Me siento solo

Ya no le importa a nadie

Me lo preguntaba

Nunca sabes de quién te puedes fiar

Un truco para que te sea más sencillo: el contra ejemplo y la excepción son los más potentes para desafiar! 

Te muestro cómo hacerlo….

 “Él no me sonríe, está enfadado” -> ¿Siempre que no te sonríe está enfadado? ¿ Alguna vez no te ha sonreído y no estaba enfadado?

Sé que es mucha información así que no te cortes, si tienes dudas o quieres más ejemplos ponte en contacto conmigo!

¡Espero te animes a probar!