Si ya no nos gusta leer, ¿para qué escribo?

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Casi con toda seguridad, dejarás de leer este post en el segundo párrafo. No te culpes, pero tampoco me culpes a mí. Otros estímulos interrumpirán nuestro ya de por sí breve vínculo. La primera capacidad en caer será la de la concentración, que deja paso a la agilidad lectora y selectiva, al ser bombardeado continuamente con nuevos datos. Tras ésta, la capacidad de comprender lo que leemos y así hasta estar completamente desconectados.

Si todavía sigues aquí te cuento que hace unos meses estrenaba blog llena de ilusión, de ideas y con ganas de afrontar el reto de generar y difundir contenido de calidad e interés dentro de un mercado tan diverso y al alcance de todos. Y es que, hay millones de blogs y muchos temas de moda relacionados con el crecimiento personal. Estarás de acuerdo en que es difícil diferenciarse.

Una de mis principales motivaciones para crear el blog fue mi gusto por escribir, siento que me libera y me gusta la sensación que me produce. Además soy partidaria de compartir, crear y transmitir, por ello escribo en un blog y no en un diario personal. ¿Hasta ahí lógico no?

Cuando uno inicia algo nuevo con entusiasmo, siempre tiene deseos, expectativas, miedos…y hay que ir gestionándolos.

Voy a serte clara con mis deseos;

  • Presentarme y darme a conocer como profesional del coaching.
  • Presentarme y darme a conocer como la persona que hay detrás de esa profesional.
  • Compartir conocimiento, experiencias y sugerencias.
  • Generar confianza.
  • Conseguir nuevos clientes.

De todos ellos, si tuviera que escoger uno prioritario sería el de generar confianza. No obstante, para que este se cumpla son necesarios el resto pues soy consciente que todos elegimos y que a menudo el proceso no es fácil. Solemos comparar y queremos asegurarnos que tomamos la mejor decisión dentro de las opciones posibles. Y del mismo modo que elegimos, todos nos vendemos para que nos elijan. Cada uno con su estrategia y su estilo. Yo sigo definiendo el mío y probando aquello que me funciona y lo que no, realizando cambios y sustituyendo unas acciones por otras. Por ello hoy me paro y me pregunto si el blog está funcionando, mientras comparto contigo mis reflexiones sobre la razón de ser y el futuro de esta iniciativa. Esto no supone un paso atrás ni un parón, todo lo contrario, este análisis consciente me ayudará a dar un nuevo rumbo al proyecto si es necesario y a seguir personalizandolo.

Solo hay una cosa que me preocupa y tiene relación con lo que comentaba al inicio de este post. Es que en el mundo en el que nos movemos, estamos expuestos a todo tipo de tecnología y dispositivos. Lo que supone que estemos hiperestimulados, queriendo acceder a todo al mismo tiempo y rápido. ¿Cuántas veces has tenido en tu móvil abiertas varias pestañas y has leído a medias artículos y publicaciones distintas?

Parece que somos incapaces de elegir lo que queremos, porque lo preferimos todo y ya.

Mi teoría es que por este motivo están triunfando tanto las frases happy, las citas de autores célebres copiadas y otras píldoras de felicidad instantánea como las listas ” 10 pasos para ser feliz”.

Lamento decirte que esos 10 pasos para ser feliz no son algo estándar que pueda aplicarse a todos por igual. Cada uno de nosotros tiene una manera de entender y de construir la felicidad y lo que me sirve a mi no significa que vaya a beneficiarte a ti. Solo tú puedes hacer el esfuerzo de elaborar tu propia lista a modo de ensayo-error. Así que no esperes que yo te de las pautas o te aconseje. En cambio, si quieres descubrirlo, déjame que te acompañe.

Te planteo una reflexión, te has fijado en cuanto dura el efecto de estos tips, frases y listas? Pues básicamente el mismo tiempo que le dedicas al leerlo.

Allí dónde pones tu atención, va tu energía.

Leer un post entero supone un esfuerzo, porque requiere focalizar la atención en una sola cosa y apartarla de otros estímulos más apetecibles o cómodos como imágenes o vídeos.

¿Recuerdas el refrán, “Quien mucho abarca poco aprieta”?. Pues eso, mejor terminar una cosa que empezar 3, y lo mismo con la lectura.

A pesar de que sostengo la afirmación de que ya nos nos gusta leer, seguimos comprando o descargando libros para leerlos. Entonces pienso, todavía hay esperanza?

Piensa por un momento en qué te llevó a escoger el último libro que te leíste o que estás leyendo. Tal vez te lo prestaron, o te lo recomendaron, era un best seller? o dedicaste un tiempo a escogerlo minuciosamente entre otras alternativas? Si eres de los de esta última opción, definitivamente disfrutaste del proceso, no solo del producto. No fue algo impulsivo ni externo. Puedes sentirte orgulloso!

Hay mucho por leer, pero si tienes claro qué buscas, qué quieres y cuándo lo quieres, vas a dar con aquello que te satisfaga.

A veces damos de casualidad con algo interesante y es genial! Pero no te parece mejor hacerlo de forma consciente?

A mi por lo menos me gusta decidir lo que leo, en base a unos criterios y filtros propios, por supuesto, para no sentirme saturada con cosas que no me aportan o que no buscaba.

No te puedo garantizar que en este blog vayas a encontrar cosas interesantes, todo dependerá de ti, de tu percepción. Lo que si te puedo asegurar es que detrás de las palabras encontrarás verdad y pasión. Los dos pilares que hacen que cada día quiera seguir adelante con este proyecto.

No olvides ELEGIR:

  1. Tips rápidos y efímeros para ir pasando día a día
  2. Un conocimiento en profundidad sobre ti mismo

Si has leído hasta aquí tal vez te apetezca profundizar más en el tema. Te aconsejo este articulo.

¡Gracias por dedicarme tu valioso tiempo!

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Que tus creencias no te limiten es posible

En el primer post “Yo no necesito un Coach” mencioné el tema de las creencias y los juicios del que hablaré ahora en más profundidad tal y como anuncié.

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¿Cuántas veces pensar de forma errónea nos ha llevado a situaciones indeseables?

Nuestra forma de pensar puede arruinarnos unos segundos, varios meses o toda la vida.

La creencias son conceptualizaciones, explicaciones que nos damos a nosotros mismos sobre como interpretamos las experiencias y el significado que les atribuimos. Estas las generamos y aprendemos desde pequeños, y las seguimos creando de mayores.  Así vamos configurando nuestro modo de pensar y por consiguiente de actuar, un propio sistema de creencias.

Existen dos tipos de creencias; las limitantes, generalmente irracionales que llevan a la falta de motivación, desánimo y pereza, y las potenciadoras, que empoderan ayudando a materializar la realidad que quieres.

Veámoslo con ejemplos;

Creencias limitantes:

  • Soy muy mayor para empezar
  • Se necesita suerte para encontrar trabajo
  • No tengo un título universitario

Creencias potenciadoras:

  • Merezco ganar más dinero por mi trabajo
  • Puedo conseguir lo que me proponga
  • Puedo ser yo mismo y caer bien a los demás

Hay que tener especial cuidado con las generalizaciones como: NUNCA, SIEMPRE, TODO, NADA ya que solo refuerzan esas creencias limitantes hasta convertirlas en verdades absolutas para un@ mism@ y distorsionan la realidad.

Probablemente la mayoría te parezcan racionales ya que tu cerebro así las ha procesado mediante experiencias, justificaciones y repeticiones. Pero con una buena herramienta o dinámica puedes darte cuenta de que habitualmente son totalmente irracionales. Este proceso puede trabajarse en sesiones de coaching. Si te sientes identificad@ y tienes la voluntad de cambiarlo, date una oportunidad con el acompañamiento de un profesional.

Si quieres explorar más sobre creencias irracionales y como erradicarlas puedes leer a Albert Ellis, el creador de la Terapia Racional Emotiva (TRE). Él elaboró una serie de creencias irracionales y las agrupó en 11 ideas irracionales básicas.

Puedes hacer el ejercicio de cambiar tus creencias de limitantes escogiendo una creencia potenciadora contraria a tu creencia limitante. Debe ser una afirmación clara y concisa.  Hagámoslo con el ejemplo anterior “Se necesita suerte para encontrar trabajo”. Lo podemos cambiar por “Puedo conseguirlo con esfuerzo”. Para que surja efecto debes encontrar situaciones en tu vida que demuestren que esta nueva creencia tiene sentido.

Albert Einstein dijo “Si tu juzgas a un elefante por la capacidad de subir a un árbol estará traumatizado toda su vida” 

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Yo no necesito un Coach

Querid@s lector@s,

Os doy la bienvenida a mi blog y os invito a una reflexión con este primer post.

Cuántas veces hemos empleado la frase “Yo no necesito…”? Yo misma la he usado en varias ocasiones por distintos motivos. Recuerdo cuando me gradué como psicóloga una charla con mis compañeros de clase dónde debatíamos sobre si un/a psicólog@ necesita de otro/a psicólog@. Algunos opinaban que no, que ellos ya conocían las técnicas y podían auto aplicárselas. Yo en cambio, entre otros, siempre creímos que para poder llegar a ser un/a buen psicólog@ debíamos ir a terapia y experimentarlo como pacientes. Pues con el Coaching sucede lo mismo.

Para ser un buen Coach y poder ayudar y motivar a otras personas a alcanzar sus objetivos, es muy recomendable vivir tu propio proceso de Coaching.

Y os preguntaréis tal vez, qué ocurre con aquellas personas que no ejercen como Coach, también lo necesitan? Bien, pues os comparto mi parecer. Partiendo de la base que todos somos humanos y tenemos emociones, pensamientos y realizamos acciones, habremos experimentado, estamos experimentando y/o experimentaremos, situaciones en las que sintamos frustración, falta de motivación, incertidumbre, miedos, o no sepamos dónde está nuestro norte o como llegar a él. Ahí es dónde el Coaching puede ser una opción muy útil para desbloquear, cuestionar, reflexionar, avanzar, y tomar las riendas de nuestras vidas.

A las personas a menudo nos cuesta pedir ayuda o admitir que tenemos algún problema y necesitamos un apoyo externo. Quisiera clarificar antes de seguir, que el Coaching trata con clientes que no padecen patologías, para esto ya está la psicología, que trata con pacientes. En el Coaching se confía en que el cliente tiene todas las herramientas y las respuestas. El Coach le ayuda a encontrarlas en él/ella a través de un proceso de acompañamiento reflexivo y creativo.

Invito a probar un proceso de Coaching a todo aquél que se haya sentido identificad@ con las situaciones que se han mencionado en este post, también a aquellos que les haya despertado curiosidad, incluso a los que les haya generado “rechazo”, para darse una oportunidad. Detrás de cada reacción hay unos juicios y creencias que pueden limitar o potenciar. Puedes descubrirlo a través de sesiones de Coaching. Escribiré más adelante sobre este tema en otro post.

Gracias,

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