Descubre los 5 Pilares del Bienestar Según la Psicología Positiva

¿Estás cansado/a de probar todo tipo de terapias y no encontrar solución a tu problemas? A mi y otros miles de personas también nos pasó…

La mala noticia ya la sabes, seres humanos sufriendo buscando desesperadamente un milagro. La buena noticia es que existe una intervención con otro enfoque; el de los recursos. Se trata de un cambio de perspectiva y abordaje que consiste en dejar de ver al paciente como alguien con limitaciones y ahondar en sus posibilidades ayudándole a crecer desde sus fortalezas del carácter.

Soy psicóloga de formación, nunca lo fui de profesión y eso es debido en gran parte a que nunca terminó de convencerme ni funcionarme la psicología convencional, que diagnostica patologías y a menudo convierte a los pacientes en seres dependientes del profesional que los acompaña.

Hace unos años, en un momento de cambios en mi vida, descubrí la psicología positiva, una disciplina poco popular todavía en España pero con gran evidencia según nos muestran estudios del principal creador, Martin Selligman. Dentro de la Universidad de Pennsylvania, creó un departamento para investigar y aplicar esta ciencia más allá de las aulas. Se llama Authentic Hapiness, encontrarás más información (tests, estudios, formaciones, entre otros) en este enlace https://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/.

Si te quedas y sigues leyendo, te voy a guiar a través de los 5 pilares del bienestar en los que consiste el modelo PERMA, acuñado por el antes mencionado autor. Éste nos dice que para cultivar y lograr bienestar debemos practicar e incluir en nuestra rutina diaria 5 elementos:

  1. Emociones positivas (Positive emotions): tratar de sentir emociones positivas, conectando con momentos agradables, con el placer, con lo que nos gusta de manera consciente en nuestro día a día. No hace falta que sean grandes ocasiones, pueden ser rutinas como la ducha, tomar un café, pasear o conversar con alguien a quien tenemos en estima. A mi me funciona observar las cosas desde la curiosidad de un niño pequeño, como si las viese por primera vez.
  2. Compromiso (Engagement): encontrar actividades que requieran del uso y aplicación de nuestras fortalezas y al mismo tiempo supongan un reto. Cuando las capacidades y la dificultad de la tarea están equilibradas entramos en lo que Mihály Csíkszentmihályi denomina Flow: estado en el que fluimos, estamos absortos en la tarea y el tiempo se detiene. Deja las prisas a un lado y anímate a hacer eso que te gusta y a la vez requiere de tu esfuerzo y entrega. Por ejemplo en mi caso es escribir.
  3. Relaciones positivas (Relationships): Somos seres sociales y como tales le damos un valor a las relaciones. Pero no basta con tenerlas o acumular cuantas más mejor, sino que la clave está en cultivarlas para que sean sanas, sólidas y gratificantes. Para ello, debemos evitar los que John Gottman nombró los 4 jinetes del apocalipsis: el desprecio, la crítica destructiva, la actitud evasiva y la actitud defensiva. Nos ofrece 4 antídotos para cada una de las toxinas. Para la crítica destructiva, la expresión, hablar en primera persona sin culpar ni señalar al otro. Por ejemplo, en lugar de decir «tu no haces nada bien», «yo me siento mal cuando no me ayudas con las tareas del hogar, necesito que me eches una mano». En contra de la actitud defensiva aplicamos la responsabilidad, reconociendo lo que el otro nos reclama y haciéndonos cargo. Por ejemplo si has olvidado hacer la compra, en lugar de defenderte diciendo «pues tu te olvidaste las llaves», decir «tienes razón, me olvidé. Ahora me encargo de hacerla». Para erradicar el desprecio, la toxina más dañina para cualquier relación, nos recomienda el respeto. Respirar y calmar ese impulso y luego expresar asertivamente tus necesidades. Y por último para contrarrestar la actividad evasiva, auto calmarse es clave para dejar de poner muros posponiendo el problema y ser capaz de hablar sobre cómo te sientes cuando te hayas calmado. Si sabes detectar las toxinas y aplicas los antídotos, tus relaciones lo agradecerán.
  4. Sentido (Meaning): encontrar respuestas a para qué hago lo que hago. Esa conexión con un propósito nos mantiene motivados. Te recomiendo plantearte cuáles son tus valores y ser fiel a ellos. Si por ejemplo tu valor es la generosidad, puedes practicar algún voluntariado o ayudar a otros, eso te hará sentirte alineado con tu propósito y tu vida cobrará sentido.
  5. Logros (Accomplishment): plantearse objetivos y alcanzarlos o luchar por ellos es muy satisfactorio. Si además, los objetivos están conectados con tu propósito, todo fluirá y las montañas de obstáculos parecerán valles planas con caminos sencillos de recorrer.

Por último quisiera compartirte el testimonio de Marina (nombre ficticio para conservar el anonimato), que acudió a mi hace 1 año con problemas físicos derivados del estrés como parálisis facial y eccema. La acompañé en un total de 7 sesiones de coaching (unos 4 meses) siguiendo el modelo que te he compartido. Hoy en día Marina no solo se ha liberado de las sensaciones físicas limitantes y desagradables sino que es capaz de tomar consciencia de cuando su cuerpo le manda señales y se siente capaz de atender sus necesidades sin depender de nadie.

Si llegados a este punto sientes la necesidad de saber más y de experimentar esta teoría que te he resumido a la práctica, contáctame a laurab@coachlivebetter.com y agendaremos una sesión para que puedas decidir si quieres que trabajemos conjuntamente en lograr el bienestar que anhelas y mereces.

Yo confío en ti, ¿y tú, confías?

Yo no necesito un Coach

Querid@s lector@s,

Os doy la bienvenida a mi blog y os invito a una reflexión con este primer post.

Cuántas veces hemos empleado la frase «Yo no necesito…»? Yo misma la he usado en varias ocasiones por distintos motivos. Recuerdo cuando me gradué como psicóloga una charla con mis compañeros de clase dónde debatíamos sobre si un/a psicólog@ necesita de otro/a psicólog@. Algunos opinaban que no, que ellos ya conocían las técnicas y podían auto aplicárselas. Yo en cambio, entre otros, siempre creímos que para poder llegar a ser un/a buen psicólog@ debíamos ir a terapia y experimentarlo como pacientes. Pues con el Coaching sucede lo mismo.

Para ser un buen Coach y poder ayudar y motivar a otras personas a alcanzar sus objetivos, es muy recomendable vivir tu propio proceso de Coaching.

Y os preguntaréis tal vez, qué ocurre con aquellas personas que no ejercen como Coach, también lo necesitan? Bien, pues os comparto mi parecer. Partiendo de la base que todos somos humanos y tenemos emociones, pensamientos y realizamos acciones, habremos experimentado, estamos experimentando y/o experimentaremos, situaciones en las que sintamos frustración, falta de motivación, incertidumbre, miedos, o no sepamos dónde está nuestro norte o como llegar a él. Ahí es dónde el Coaching puede ser una opción muy útil para desbloquear, cuestionar, reflexionar, avanzar, y tomar las riendas de nuestras vidas.

A las personas a menudo nos cuesta pedir ayuda o admitir que tenemos algún problema y necesitamos un apoyo externo. Quisiera clarificar antes de seguir, que el Coaching trata con clientes que no padecen patologías, para esto ya está la psicología, que trata con pacientes. En el Coaching se confía en que el cliente tiene todas las herramientas y las respuestas. El Coach le ayuda a encontrarlas en él/ella a través de un proceso de acompañamiento reflexivo y creativo.

Invito a probar un proceso de Coaching a todo aquél que se haya sentido identificad@ con las situaciones que se han mencionado en este post, también a aquellos que les haya despertado curiosidad, incluso a los que les haya generado «rechazo», para darse una oportunidad. Detrás de cada reacción hay unos juicios y creencias que pueden limitar o potenciar. Puedes descubrirlo a través de sesiones de Coaching. Escribiré más adelante sobre este tema en otro post.

Gracias,

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